| Carlos
Artola Un mundo de mentiras Revista Trasversales número 8, noviembre 2007, versión electrónica Nos acostumbramos demasiado fácilmente a aceptar lo inaceptable. Como lo que el Partido Popular, la COPE y el periódico “El Mundo” han venido haciendo desde el atentado del 11-M mediante la difusión permanente de insidias y mentiras. Es muy grave. Desde el principal partido de la oposición, desde la emisora de los obispos y desde uno de los periódicos de mayor circulación nacional han urdido permanentemente (día a día, emisión a emisión, número a número, pregunta parlamentaria a pregunta parlamentaria) un sinnúmero de falsedades. Mentira tras mentira. Falacia tras falacia. Insidia tras insidia. Magnificando hasta el dislate cualquier elemento aislado dudoso -lo cual en un proceso de esas características, o mucho menor, es inevitable-. Dotando de consecuencias maximalistas cualquier supuesta contradicción. Y como todo eso no funcionaba, generando artificialmente tesis irracionales de conspiraciones universales. Despreciando cada día, en cada declaración, en cada emisión, a las víctimas del mayor atentado de nuestra Historia. Y llegó la sentencia. Y se ha puesto de manifiesto todas las mentiras que Aznar, Rajoy, Acebes, Zaplana, del Burgo, Jiménez Losantos y Ramírez, junto a su pandilla de supuestos “periodistas de investigación”, habían tramado. ¿Cuál ha sido la reacción de los falsarios? Enseguida lo hemos visto. Impasible el ademán. Hay que escuchar a Zaplana y frotarse los ojos. Aunque sus falsedades hayan quedado totalmente al descubierto por el Tribunal, ellos quieren proseguir su intoxicación de la opinión pública. ¿Hasta cuando pretenden intentar reescribir, readaptar, retorcer y reinventar los hechos? Todo ello sería risible si sus consecuencias no fueran tan graves. Han contribuido a generar un cierto energumenismo (si se puede escribir así), formado por gente dispuesta a negar la evidencia y, fuera de todo sentido de la realidad, afirmar que los culpables del 11-M son Zapatero y ETA. He tenido la oportunidad de escucharlo esta misma semana en una calle madrileña. Son unos miserables. Han hecho todo lo posible para generar dudas procesales y de todo tipo que facilitaran la puesta en libertad de los asesinos (ya no presuntos) de 192 ciudadanos y ciudadanas de Madrid, pensando que así pueden ganar un puñado de votos para el PP. No hay otro nombre que el de ignominia. Pero ellos seguirán vendiendo su mundo de mentiras. Por lo menos hasta el 9 de marzo de 2008. |