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Luis M. Sáenz

Marruecos y Sahara:¿acuerdo en qué y para cuándo?

Revista Trasversales número 17,  marzo 2010

Textos del autor en Trasversales



Escuche el otro día a Elena Valenciano, Secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, que el objetivo era que las partes implicadas (en este caso se refería a los dirigentes marroquíes y a los dirigentes saharauis) se pusiesen de acuerdo. Esa es la diplomacia de quien no quiere pringarse. No podemos resolver todo pidiendo acuerdos. En todo caso, debe trabajarse para conseguir acuerdos que vayan en determinado sentido. Sobre todo cuando no hablamos de un conflicto entre fuerzas iguales, cada una con su parte de razón, sino de un conflicto que expresa una dominación y un abuso del más fuerte. Al hacer eso, se toma partido por el más fuerte. Mucho me temo que el Gobierno español lleva demasiado tiempo tomando partido por Marruecos, como quienes pedían que Bosnia y el ultranacionalismo serbio se pusiesen de acuerdo estaban tomando partido por ese ultranacionalismo.

Debo aclarar que yo no tengo claro si la mejor opción para la población saharaui es la independencia o la lucha por una amplia autonomía en Marruecos, aunque la brutalidad con la que el régimen imperante en ese país trata al pueblo saharaui da razones a la opción independentista por razones de supervivencia que desbordan a las identitarias. Pero lo que no puedo dejar de exigir al Gobierno español es que trabaje activamente para que el pueblo saharahui pueda decidir libremente, con tanta más urgencia por ser un pueblo oprimido, disgregado y reprimido. No abogo por la independencia del Sahara, sino por el derecho a independizarse si así lo quieren. Y ese derecho está en este caso respaldado por múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU, que requieren la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Creo que en vez de pedir "a las partes" que se pongan de acuerdo, es decir, en vez de gritar "reconciliaros" mientras una banda de matones armados apalea a una persona indefensa, lo que el Gobierno español tiene la obligación de hacer es tomar partido y exigir a los gobernantes de Marruecos el cumplimiento inmediato de las resoluciones de la ONU para que se pueda organizar un referéndum democrático sin interferencias del estado marroquí y bajo control internacional. Con toda la diplomacia que quiera, pues no soy tan ingenuo como para pedir a un Estado la claridad y la radicalidad con la que podemos y debemos hablar desde el activismo social, pero con un objetivo preciso y explícito: el referéndum de autodeterminación.


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